Categoría | Cultura local

El doctor Eugenio Díaz Lira

Publicado el 11 noviembre 2012 por Cristian Toro

Apenas don Agustín Ross Edwards abriera en Pichilemu su colosal hotel, llegaba la familia Díaz Lira a descansar en el nuevo balneario. Componíala la viuda de don Wenceslao Díaz Gallegos –médico de nota, fallecido en 1895- doña María Luisa Lira Errázuriz y una decena de hijos, llegando a Pichilemu desde su mismo fundo sanfernandino, “El Olivar”, siendo aquí los más entusiastas en el acontecer veraniego en el lugar costino.

Entre esos hermanos, uno de los que más cariño le tomó a estas costas fue don Eugenio, universitario en medicina, recibido en 1904, pues, al dispersarse la familia, ya tomado estado o buscando otras playas, el siguió fiel a Pichilemu, levantando su casa, con el confort que la hacía una de las de mayor categoría en el citado balneario.

Relacionado como estaba en el medio católico, solía invitar a su casa estival a algunos eclesiásticos, de manera que en la veranada no faltaba algún presbítero u obispo, que aprovechaban esos días para hacer apostolado.

Hace poco, al conocer detalladamente la vida de nuestra primera santa, se supo que el médico que atendió a la religiosa en el convento de Los Andes en su enfermedad mortal, fue el doctor Díaz Lira, que era el galeno de los Fernández Solar, en Santiago.

Era en vacaciones cuando el doctor Díaz Lira se hacía presente a favor de los pichileminos, ya que, además de constante cooperador del vicepárroco en adelantos materiales de la iglesia local, atendía enfermos que esperaban ansiosos su llegada. Más que descanso, Pichilemu fue un campo donde su acción social estuvo al día. El Dispensario “San Rafael” –primer centro asistencial pichilemino- se debió a su generosidad sin límites. No hay obra alguna de nuestra antigua viceparroquia a la que nos prestara su decidida colaboración, con oportunos auxilios. Su esposa e hijas fueron las más leales cooperadoras, en la extensión de su apostolado cristiano.

Su vida profesional, jalonada de títulos y merecimientos, ya como profesor universitario, cirujano famoso, ya como fundador de centros médicos y científicos, vióse interrumpida por la enfermedad que llegó a perturbar su trabajo arduo y fecundo. Así, fue como en el invierno de 1945, a los 65 años de edad, falleció en Santiago, lugar de su actividad médica. Su sucesión donó luego su valiosa residencia veraniega a las religiosas de la Preciosa sangre donde, ampliada en colegio, centenares de alumnos se educan bajo el recuerdo del ilustre benefactor.

(Fragmentos de un artículo publicado en Revista Tripulantes, diciembre 2002. Fotografía: El doctor Díaz Lira con familiares y amigos, www.pichilemunews.cl).

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