Ross, Ortúzar, Díaz Lira y Pichilemu


agosto 8, 2013


En nuestros artículos sobre aspectos históricos de Pichilemu, siempre hemos recordado que “no fue fundado, sino que empezó a surgir espontáneamente, en el tiempo” y solo se constituye en comuna junto a otras, cuando –a poco de terminar la Revolución de 1891- el Presidente Jorge Montt Álvarez y su Ministro del Interior José Manuel Irarrázaval Larraín, promulgan el 22 de Diciembre de ese año la Ley de Comuna Autónoma dando vida legal a 195 comunas a lo largo y ancho del país.

Casa de Socorro en 1976

Algunos han escrito disparatados artículos donde señalan que don Agustín Ross fue el fundador de Pichilemu. ¡Craso error!, don Agustín se constituyó –cierto- en el principal impulsor del verdadero Balneario de lujo que si construyó, no antes de desechar sus propósitos de uno de sus magnos proyectos: construir el gran Puerto de Pichilemu.
Desechó definitivamente el proyecto, cuando todos los estudios encomendados personalmente –aparte de los que estaba realizando el propio gobierno desde antes de la Revolución- lo convencieron que con la tecnología existente -en esa época- hacían imposible salvar con éxito los obstáculos que imponía la naturaleza.

Solo a partir de ese momento, don Agustín abandonó la idea de esa colosal obra que quería realizar, el puerto. Y que lo hizo adquirir a través de un remate público el fundo rústico “San Antonio de Petrel”, propiedad que un año antes al menor Juan Esteban Torrealba Maturana le había sido adjudicada. La inscripción de esta propiedad –por parte de Agustín Ross- se realiza en el Conservador de Bienes Raíces de San Fernando el 5 de Septiembre de 1885, representando en ese acto al menor, su madre, Mercedes Maturana viuda de Torrealba.

Puerto de Pichilemu, proyecto ideado por Agustín Ross E.

En esos terrenos -que deslindaban al norte con los de la familia de Daniel Ortúzar Cuevas, quienes solo el 23 de Febrero de 1884 habían adquirido 22 cuadras de terreno a doña Jacoba Gaete de Morales- consideraba parte de los terrenos frente a la playa principal y La Puntilla. Y en donde ya existía La Posada, un rancho en donde se podía pagar para dormir y comer. Algo un poco mejor que la serie de rancheríos que encontró en 1872 el Capitán de Corbeta, Francisco Vidal Gormáz, cuando éste junto a un par de ayudantes llegó hasta la costa pichilemina a estudiar las condiciones marítimas de la costa, entre Topocalma y el río Mataquito, por órdenes del gobierno de Aníbal Pinto.

En efecto, por esos años, 1872, no existía aún el Muelle construido por Ortúzar. Y aún éste no mandaba a delinear la primera población urbana en los terrenos de su familia. De manera tal que a esas fechas el panorama –aparte de la diafanidad del océano- era casi desolador a la vista de este marino, quien por sus estudios era uno de los más prominentes expertos para cumplir con los estudios que requería el gobierno.

Vidal Gormáz escribió en su Bitácora, entonces: “El caserío de Pichilemu se encontraba del todo despoblado i lo constituye una ranchería de madera i de barro del peor aspecto imajinable; no obstante en la estación de verano le da vida una gran concurrencia de jente que acude a la costa para tomar baños de mar. En esa época se improvisa una posada y se asean aquellos tristes albergues de construcción desplomada, para convertirlos en el edén de la concurrencia. Según las mil inscripciones que pudimos leer en los pilares y sus mal construidas puertas; aquel triste local ha sido el verjel de muchas humanidades, el alivio de algunos, el mal de otros y el horror nuestro..” (de la Bitácora de Viaje del oficial de marina, transcrito textual en castellano antiguo en el libro “Pichilemu: Mis fuentes de información”, de Antonio Saldías González).

El Muelle que construyó Daniel Ortúzar fue casi una década y media después. Un decreto del 15 de Julio de 1887 –firmado por el Presidente José Manuel Balmaceda Fernández- le otorga categoría de Puerto Menor, estableciendo una Tenencia de Aduana que dependerá –dice- de Valparaíso. Y que estaba servida por un teniente administrador, un guarda interventor y dos marineros, asignándosele además los respectivos sueldos anuales por sus cargos y responsabilidades.

Tras la creación de las 195 comunas, solo el 6 de Mayo de 1894 se constituye el primer municipio, siendo elegido como primer alcalde el vecino de Quebrada del Nuevo Reino, José María Caro Martínez, padre en esa época del niño que años más tarde se convertiría en el primer Cardenal de la Iglesia Chilena y que, como primer hijo varón se llama José María Caro Rodríguez.

Pichilemu con las diferentes administraciones fue dando sus primeros pasos en el camino al progreso. Mas, en el tema salud, solo 25 años más tarde se constituirse el municipio, vemos que solo el día 2 de Enero de 1919, el cuerpo de regidores dirigidos por el alcalde Gustavo Silva Pizarro toma el acuerdo de contratar los servicios de un médico: el Dr. Joaquín Browne.

Diez años más tarde, el 10 de Febrero de 1929, se inaugura el Dispensario “San Rafael”, obra del cura y vice párroco de Pichilemu, Presbítero José Miguel Camilo Aguilar; pero financiado casi íntegramente por el Dr. Eugenio Díaz Lira, quien después de hacerse habitué de vacaciones en Pichilemu junto a su familia –primero en el Hotel Empresa “Pichilemu”- luego adquiere terrenos y construye su casa de veraneo en 1920.

El señalado Dispensario le fue entregado oficialmente al municipio, el que era dirigido en esa fecha por el alcalde José Ramón Araneda y Araneda. Estaba ubicado en la calle Dionisio Acevedo esquina de O’Higgins, a continuación de la casa parroquial. El inmueble constaba de seis salas y una amplia galería, aparte de las dependencias para un par de profesionales de la salud. Las que ocupó posteriormente la matrona, señorita Aurora Salinas Pérez, junto a su madre. En tanto la señorita Enriqueta Carvacho fue su primera auxiliar que prestaba atenciones de practicante.

Cuatro años más tarde, a la edad de 30 años llega a Pichilemu a veranear el médico Basilio Sánchez Berguiristain. Este conoce de la necesidad de un profesional médico y se queda contratado para servir en el ya indicado dispensario.

Es recién en el año 1940, cuando el Servicio de Salud crea la Casa de Socorros de Pichilemu, inmueble que estaba a escasas dos cuadras, en la misma calle Dionisio Acevedo. Este centro de atención médica se inaugura el 1º de Noviembre de ese año, con el siguiente personal:
Juana Becerra Jorquera, Digna Bozo Becerra, Manuel Bustamante Ormazábal, Raúl Llanca González y Adolfo Gallegos.

Hasta allí es trasladado el Dr. Basilio Sánchez quien ejerce allí como Jefe primero y posteriormente como director del Hospital de Pichilemu hasta el año 1976, categoría que había logrado del Servicio de Salud mediante su gestión (de la crónica “Recuerdos hospitalarios de Pichilemu”, del escritor José Arraño Acevedo) .

En su verdadero apostolado médico hay una laguna que corresponde al período que ejerció como alcalde de Pichilemu entre 1959 y 1963.

No obstante, tras permanecer frente al municipio y contribuir también al progreso de Pichilemu, se reincorporó al servicio hasta el año 1976, ocasión en que llegaron dos jóvenes médicos de la Universidad de Concepción: Gastón Henríquez y Miguel Ángel Saavedra. Fue un hecho relevante, en donde la comunidad y el municipio con el alcalde designado Eduardo Parraguez Galarce –al tiempo de darle la bienvenida oficial a los dos jóvenes profesionales- se le tributó un homenaje público al Dr. Basilio Sánchez quien por espacio de casi cincuenta años había ejercido la medicina en la comuna; distinguiéndole con el título de “Hijo Ilustre de Pichilemu”.

Dirigentes sociales, ex autoridades –entre ellas el ex alcalde Felipe Iturriaga, durante tres períodos, fue una de ellas- y comunidad repletó la Pista Municipal. También estaba la “primera” paciente que había examinado el Doctor Sánchez, el año 1933. Ya anciana, Carmen Marambio fue una de las primeras en tributarle un abrazo y felicitaciones. Emocionante momento que tuvimos el privilegio de fotografiar exclusivamente.

El año 1985, a solo seis años de la puesta en marcha de la provincia Cardenal Caro, se inaugura el nuevo Hospital de Pichilemu, en una manzana eriaza, terreno originalmente contemplado para un área verde –en los planos desde los años 30- en la Población “Ross” a una cuadra de los accesos al sector de La Terraza, en calle Jorge Errázuriz con las calles Jaramillo, Jorge Cuevas y Topocalma.

El año 1985, a solo seis años de la puesta en marcha de la provincia Cardenal Caro, se inaugura el nuevo Hospital de Pichilemu, en una manzana eriaza, terreno originalmente contemplado para un área verde –en los planos desde los años 30- en la Población “Ross” a una cuadra de los accesos al sector de La Terraza, en calle Jorge Errázuriz con las calles Jaramillo, Jorge Cuevas y Topocalma.

(Fuente: Washington Saldías, pichilemunews.cl).